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Opinión - Cristian Silva
Éramos millonarios pero no lo sabíamos
Un amigo cumanés residente del poblado turístico El Peñón, relata que en tiempos cuarto republicanos entró al baño de su casa y al percatarse de la no existencia de papel higiénico gritó a su vecino quien tenía una bodega, y al instante, como por arte de magia aparecieron tres rollos del mismo, y a crédito. Hoy debe levantarse desde las tres de la madrugada a hacer colas para obtenerlo.

Cristian Silva

Secretario general

Unidad Visión Venezuela Sucre

vivzla@gmail.com

www.visionvenezuela.com.ve

Twitter:@visionvenezuela


Un amigo cumanés residente del poblado turístico El Peñón, relata que en tiempos cuarto republicanos entró al baño de su casa y al percatarse de la no existencia de papel higiénico gritó a su vecino quien tenía una bodega, y al instante, como por arte de magia aparecieron tres rollos del mismo, y a crédito. Hoy debe levantarse desde las tres de la madrugada a hacer colas para obtenerlo.


Otro amigo comenta del precio de un kilo de pescado en el mercado de esta ciudad  marinera en 60.000 bolívares. Y no es pargo, ni sierra ni carite. ¿Cuál ingreso diario promedio de un trabajador llega  a esa cantidad? 


Mientras no todos tenemos dinero para comprar dos o tres kilos de leche mensuales, y en el caso de poseerlo, solo la conseguiremos con “bachaqueros”, la nueva clase económica –Los Precarios- creada por el gobierno “boliburgués-cubano-madurado y descabellado”, para seguir empobreciendo  la población.


Ansiosamente esperábamos las navidades para comprar con las utilidades electrodomésticos, renovar colchones, adquirir ropa nueva, ir de vacaciones con regalos para la familia, ¿y ahora?… ¡ay ahora!... los aguinaldos y utilidades no alcanzan ni para hacer las hallacas y mucho menos la típica cena de año viejo.


A todo esto, mi vecino llamado Madurín compró una bicicleta nueva hace un par de años en 4.000 bolívares y hoy me dice: Cristian, se dañó una tripa y vale 30.000 bs; tengo un dilema:  arreglo la bicicleta que es mi instrumento de trabajo o compro la caja del CLAP para medio comer.


¡Claro Madurín –le contesto- porque éramos millonarios pero no lo sabíamos!


Por otra parte, tengo un familiar quien compró un apartamento en una zona exclusiva de Caracas hace unos 25 años en 125.000 bolívares y en cómodas cuotas. Hoy día, mi pariente tiene parado su vehículo por tener los cuatros cauchos lisos, y los fulanos neumáticos cuestan “dos millones de bolívares”.


Cuando nuestra moneda era fuerte con 500 bolívares yo compré cuatro cauchos nuevos para mi vehículo Renault, con alineación, balanceo, propina para el cauchero y todavía me quedaron 50. Hoy esa misma cantidad no alcanza para comprar un caramelo. Esa es parte de nuestra lucha en Unidad Visión Venezuela, darle solidez al devaluado bolívar. 


¿Qué clase de revolución es esta y que aspiración de calidad de vida tenemos todos los venezolanos con este bendito gobierno? Y ahora tienen la desfachatez, la pantomima y la falacia de hablar de un cono monetario que resolverá la iliquidez y ordenará las finanzas de la  nación… ¡Vergüenza, pena y lástima debiera darles!


Y lo peor, muchos compatriotas defienden  esta aberración de régimen. Están ciegos; tienen una venda en los ojos. Viven como el hombre ciego del poema La Hilandera, del cumanés universal Andrés Eloy Blanco: “hila una venda Hilandera…cúbreme tanto los ojos que ya no pueda ver nada…” Pero la buena noticia es que al final, el mismo hombre exclamó: …”te estoy viendo a los ojos Hilandera, la vida es buena… ¡quítame la larga venda que me pusiste en la cara!”


Por eso los invito a elegir en elecciones primarias de cada estado venezolano al candidato democrático a gobernador y luego a votar por él en las regionales; debemos empezar a despertar de esta pesadilla. La pelea es peleando en los escenarios que nos reten, y más cuando sabemos que somos mayoría.

 
 
 
Alcaldia Arismendi